GANJA. LA HISTORIA DE LA MARIHUANA Y SU TENDENCIOSA SATANIZACIÓN

Carteles satanización Marihuana

El siguiente artículo es la historia de la propaganda negra contra la marihuana en los Estados Unidos y como esta nefasta campaña de satanización interna, terminó afectando las políticas y la actitud del mundo entero, llegando incluso a los salones de las Naciones Unidas. Lo peor es que detrás del origen de la misma, se ocultaba una velada intención xenófoba que con el curso de las décadas y los gobiernos de turno, se fue empleando con objetivos políticos que nada tenían que ver con la preocupación por la salud pública o el bienestar general.

A comienzos del siglo XX la marihuana llegó a USA con los inmigrantes mexicanos y en poco tiempo debido a razones xenófobas, se empezó a estigmatizar como una sustancia capaz de convertir a personas normales y equilibradas, en asesinos y malvivientes. Lo que había detrás era una manipulación que buscaba aislar y alienar a los mexicanos, que para ese entonces comenzaban a buscar el “sueño americano”.

Debido a la mala propaganda se impulsaron las primeras leyes y la persecución en contra de la marihuana, de la cual hizo una razón de vida el Sr. Harry J. Anslinger, el primer Comisionado de la  Oficina Federal de Narcóticos de los Estados Unidos.

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Harry J. Anslinger. Primer Comisionado de la Oficina Federal de Narcóticos de los Estados Unidos

Los intentos por satanizar la Ganja, luego de que estigmatizarla como potencial generadora de asesinos no funcionó, fueron muy variopintos y hasta risibles. Primero se asoció con la locura y la ansiedad desbordada, ejemplificadas en absurdas escenas de Holliwood que irremediablemente terminaban en comportamientos violentos o sexuales desenfrenados.

ganja asesina de la juventud 2Infortunadamente en ese momento la campaña de desinformación tuvo gran éxito y se terminaron aprobando leyes cada vez más restrictivas y punitivas, que en términos reales nunca estuvieron respaldadas por ninguna evidencia o argumento sustentable.

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Alcalde de Nueva York, Fiorello La Guardia

Solo hasta 1937 por el impulso del alcalde de Nueva York, Fiorello La Guardia, se emprendió el primer estudio serio sobre los efectos de la marihuana en la juventud estadounidense. Los resultados de este estudio desmintieron las tesis de los prohibicionistas, al demostrar que el consumo de marihuana no conducía a un comportamiento violento o antisocial, ni alteraba la estructura básica de la personalidad. Debido a que estos resultados no gustaron a Aslinger y su ralea de engaña bobos, se limitó cualquier otra investigación sobre los efectos de la marihuana y se desacreditó el estudio en cuestión y a cualquiera que no estuviera de acuerdo con la “verdad oficial”.

De ahí en más, se emprendió una agresiva cacería de brujas que multiplicó geométricamente los presupuestos asignados a la guerra contra las drogas con el pasar de los años y las administraciones presidenciales. Para ese entonces, la propaganda oficial empezó a definir la marihuana como una droga de tránsito para sustancias más duras como la heroína y la cocaína.

ganja y heroina
Imágenes de propaganda negra. Marihuana y Heroína.

Para los 50s la estrategia adicionó un nuevo demonio, el comunismo. Las campañas de desinformación oficiales se concentraron en relacionar a los traficantes de marihuana y a los consumidores con la amenaza comunista, que para ese entonces ya aterraba a la mayoría de los norteamericanos. Gracias a este nuevo rush político, se aprobó el acta Bogs de 1951, que incluyó la aplicación de sentencias mínimas obligatorias para los consumidores e incluso la cadena perpetua en caso de una segunda condena por posesión.

drogas y comunismo
Propaganda negra. Marihuana y comunismo

Para principios de los 60s y gracias a la fuerte influencia internacional de los Estados Unidos, la guerra contra las drogas logró colarse en las políticas hegemónicas de las Naciones Unidas ilegalizando la marihuana en todo el mundo. Todo parecía consumado en la gran cruzada por la demonización de la marihuana. Sin embargo, esos años también dieron surgimiento al hippismo y existía una juventud mejor informada, con un decidido aire de contracultura, que abiertamente cuestionaba a la autoridad y los axiomas de peligrosidad machacados por la propaganda gubernamental. La respuesta oficial fue asociar el consumo de la marihuana con la apatía y la desmotivación general. Se recalcaba que el uso de marihuana era típico de perdedores y seres apáticos que resultaban siendo un lastre social.

Era la época de la guerra de Vietnam y existía una gran polarización entre los pro-guerra y los que se oponían a la intervención de Estados Unidos en ese conflicto asiático. Esto fue aprovechado por los prohibicionistas, para ensalzar el odio de los conservadores de derecha, afianzando la idea de que los consumidores de marihuana eran drogadictos reaccionarios que se oponían al sistema establecido, un poco menos que traidores de los ideales norteamericanos. Lo paradójico es que en las bases gringas en Vietnam, la hierba era más popular que en su propio país. De hecho, más del 50% de los soldados norteamericanos que combatían en dicha zona, consumían marihuana.

Soldados norteamericanos fumando hierba en una base en Vietnam

Es en este convulsionado contexto que llega Richard Nixon a la presidencia con la consigna de restaurar la ley y el orden, he implementó la más grande estrategia de interdicción en contra de la marihuana, concentrando sus esfuerzos en limitar el ingreso de la hierba en los puntos fronterizos, particularmente en la frontera mexicana. No logró mayor cosa por lo que se volvió a enfocar en la represión interna, lo que conllevó que las cárceles se llenaran de jóvenes BLANCOS de clase media y alta, generando el repudio de una buena parte de los padres que propugnaron por el ablandamiento de la ley, posibilitando así la abolición de las penas mínimas obligatorias y la reducción de las condenas por posesión.

El gobierno Nixon en un intento fallido de contraataque, financió un nuevo estudio gubernamental que buscaba satanizar de nuevo el consumo, sin embargo, como los resultados fueron contrarios a sus objetivos lo desechó y contraviniendo las recomendaciones de la investigación endureció la persecución y creó la DEA.

dea

Luego de Nixon ganó la presidencia Jimmy Carter quien tenía la intención de legalizar la marihuana. No obstante, su administración arrancó con un mediático escándalo protagonizado por su consejero en política de drogas Peter Bourne, lo que le obligó a recular, situación de la que sacaron provecho los conservadores de la derecha religiosa para aumentar su poder de influencia política, fomentando la indignación y el endurecimiento de los esfuerzos antidrogas y la posterior re-satanización de la marihuana.

En los 80s y llega a la presidencia Ronald Reagan quien bajo una campaña más sofisticada y con aires de falso cientificismo, impulsó la idea de que la marihuana destrozaba el cerebro y el famoso y fuertemente financiado lema de campaña: !just Say No!. Envalentonados por la exitosa campaña propagandística, se aprobaron medidas draconianas que incluso permitían controles obligatorios a los empleados federales y la requisa de cualquier estudiante sospechoso de llevar drogas encima.

De ahí en más las cosas se fueron poniendo peor y la cacería de brujas se radicalizó con cada una de las administraciones subsiguientes; Bush padre, Clinton, Bush hijo, todos embarcados en una guerra que lo único que ha logrado y logrará es aumentar el poderío de las mafias de traficantes, que amparados en la ilegalidad y la consecuente ley de oferta y demanda, multiplican sus márgenes de ganancia, fomentan la corrupción de las agencias y agentes que tienen el deber de perseguir las drogas. Las cárceles permanecen abarrotadas no exactamente de los mafiosos que por sostener el lucrativo negocio asesinan y corrompen por doquier, sino de consumidores por lo general jóvenes, que terminan muchos de ellos haciendo una carrera delincuencial debido a que terminaron en una cárcel por fumarse un porro en la calle o incluso en sus propios hogares.

Paradójicamente la guerra contra la marihuana y las drogas en general, ha demostrado ser totalmente ineficaz y contraproducente. El cultivo, distribución y consumo no ha hecho más que aumentar y con ellos el poder de las mafias de traficantes y policías corruptos. La criminalización y la persecución contra las drogas NUNCA tendrán éxito ya que no se puede criminalizar la moralidad privada. Todos los estudios científicos sobre los efectos de la marihuana en la criminalización contradicen ese axioma.

Soy un ser libre, adulto y con pleno uso de mis capacidades mentales. Es mi sagrado derecho decidir si quiero consumir Marihuana o cualquier otra sustancia, mientras no le haga daño a nadie más.